miércoles, 25 de febrero de 2015

“Nunca Termina"


Solo fuimos por simple curiosidad, por supuesto antes de dirigirnos al gran festival tomamos ciertas precauciones. En realidad solo queríamos ser espectadores, queríamos confirmar los rumores. Durante el camino de ida, no había ningún tipo de medida que tomar, solo disfrutamos del viaje y del extenso campo al costado de la ruta; al llegar al pueblo estaba completamente lleno por los turistas, los bares y puestos de comidas estaban repletos. Bajamos del auto y comenzamos a dar vueltas por el pequeño lugar tratando de encontrar un hospedaje, quisimos hacer reservaciones pero era imposible ya que no hay teléfonos o señal, dado que éramos tres pudimos compartir habitación, el único lugar libre, no podíamos pretender lujos.
   Durante la noche comienza el festival que dura tres días, cada uno con cámara en mano, tratando de captar los mejores momentos. Los mejores momentos, bebimos y comimos delicias; al terminar la última noche del festival, fuimos a dormir para estar despiertos para lo que realmente fuimos, nos despertamos el cuarto día, descansados; la gente se estaba yendo, pusimos las cámaras al frente y al costado del coche. Nos pusimos en marcha, el pueblo que en un momento estaba lleno de gente, estaba desierto. Los bares y hospedajes cerrados, ni un alma. Al entrar en la ruta cerramos las ventanillas, según la información que recibimos no podíamos abrirlas, ni siquiera mirar a los costados de la ruta, siempre mantener la vista al frente.

    Mientras viajamos, nuestros ojos no podían creer lo que estaban viendo. Una nube de humos cubría los vehículos y estos se desviaban y se tiraban a la cuneta, haciendo que estos se pierdan en los montes. No podía con mi curiosidad, así que mire a los lados, un hombre de negro me saludo agachando su cabeza, tomando su sombrero, al levantarla su gran sonrisa, tanto macabra como hermosa hipnotizaba. En ese momento entendí porque los autos se desviaban, quien no querría caer en el pecado con semejante invitación, mi cuerpo se erizaba y quería entrar en ese lugar. Agradezco no haber estado conduciendo, si no habría sido nuestra perdición.  


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